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Depende mucho de los objetivos y particulares de la situación, pero sobre todo de los activos en los cuales se pretenda invertir. El vehículo legal ideal no es igual si se quiere invertir en un negocio, comprar un inmueble, o comprar acciones y deuda, la inversión es para uso personal o comercial, etc. Sin embargo, en forma general se pudiera decir que la mejor manera de invertir en EE.UU. es no hacerlo forma personal y directa sino a través de personas morales o empresas, o bien de fideicomisos o “trusts” anglosajones. Estos últimos pueden ser basados en la ley americana y al mismo tiempo ser considerados extranjeros si no se tienen beneficiarios americanos, o bien, “trusts” netamente americanos si se tiene beneficiarios o herederos que sean considerados americanos o residentes para efectos fiscales.

Entre más bienes o activos se involucren y cuya naturaleza sea distinta entre ellos, además de tener beneficiarios con una multiplicidad de nacionalidades y residentes, requieren mayor estudio y análisis para poder lograr los objetivos del cliente.

Si el cliente también requiere privacidad, la situación requiere un análisis y planeación más sofisticados sobre todo si su país de residencia forma parte de la Organización para Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y el mismo se ha obligado a cumplir con las reglas del intercambio automático de información fiscal llamadas “Common Reporting Standard” o CRS por sus siglas en inglés, además de observar las disposiciones de la ley conocida como “Foreign Account Tax Compliance Act” o FATCA.

En conclusión, la mejor manera de invertir en EE.UU. es creando una estrategia basada en un “trust” o en una empresa extranjera antes de invertir y que cumpla los objetivos deseados por el cliente utilizando cuantas herramientas legales sean necesarias para lograrlo.