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Los dos tipos de impuestos más importantes que hay que tener presentes son:

  1. el impuesto sobre la renta o “income tax”, y
  2. los impuestos sobre transferencias o “transfer taxes”. Estos comprenden los impuestos sobre herencias o “estate tax”, sobre donaciones o “gift tax”, y sobre transferencias a terceras generaciones o “generation-skipping transfer tax” también conocido por sus iniciales en inglés GSTT.

En cuanto al primero de ellos, la tasa del impuesto está directamente relacionada con el monto de los ingresos y deducciones que se tengan. En cuanto a los impuestos de transferencia, si bien es cierto que las tasas impositivas también están relacionadas con el valor de mercado de los bienes al momento de transferencia, ya sea en vida o por muerte, el pago de los impuestos está más bien vinculado al monto de las excepciones que su dueño tenga. Mientras los ciudadanos y residentes (legales o indocumentados) tienen una excención en el 2019 equivalente a $11,400,000 por persona, los extranjeros no residentes sólo tienen una exención equivalente a $60,000 dólares. Leyeron bien. Es una diferencia abismal entre ambas cantidades, sin embargo, al gobierno americano no le interesa dar prerrogativas fiscales a los extranjeros.

Existe una contradicción entre diferentes comentaristas jurídicos en virtud de que durante la modificación de la ley en enero de 2013, se omitió excluir expresamente al GSTT de un tratamiento igual al de los ciudadanos o residentes cuando la exención de los americanos todavía era de $1 millón de dólares. Sin embargo, esta omisión no se corrigió cuando se alinearon el GSTT a la exención del impuesto sobre herencias o sobre donaciones, por lo que ha quedado en el aire si la exención del GSTT que hoy equivale a los mismos $11,400,000 también le es aplicable a los extranjeros.

Es importante tener en mente que existen formas de planear legalmente la reducción, y en algunos casos, la eliminación de dichos impuestos. Es importante aclararle al lector que la planeación para un impuesto no es necesariamente compatible con la planeación del otro impuesto. Es decir, no se pueden mezclar las planeaciones del impuesto sobre la renta con la de los impuestos sobre transferencia. Mucha gente quiere que una sola estrategia o plan cubra todos sus objetivos, pero esto se vuelve imposible debido a que ambos tipos de impuestos son sistemas fiscales distintos.